Justo en el momento en el que me peleo con las leyes de la física
para poder detener el tiempo, suena la última llamada para mi vuelo. Duro es el
trayecto que me lleva desde la euforia de tu presencia hasta la nostalgia de tu
ausencia. Un largo viaje en el que me entretendré contando cuantos son los
milímetros que me separan de tu piel. ¿A quién tengo que vender mi alma para
despertarme contigo todas las mañanas? Hoy el mar está picado y mi brújula no
funciona, así que usaré los lunares de tu espalda para que me guíen de vuelta a
casa, donde poder perderme de nuevo, pero esta vez en tu mirada. Durante este
trayecto no contaré milímetros, sino segundos. Los que me faltan para poder
decirte: ¿Cuál es tu plan para el resto de tu vida? Porque el médico me ha
recetado dormir contigo todos los días.
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